EL REGALO DE LA FOTOGRAFÍA

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EL REGALO DE LA FOTOGRAFÍA

Me gusta regalar. Me fascina esa idea de poder hacer un poco más alegre la vida de aquellos a quienes valoramos, de sorprenderles con un presente cargado de significado para ambos. Demostrar de esa forma nuestro afecto, nuestro compromiso y el importante papel que desempeña toda esa gente en nuestras vidas.

Un buen regalo debe emocionar, debe hacer sentir especial a quien lo recibe, pero también a quien lo ofrece. Un buen regalo habla de una relación única, de un conocimiento profundo de la otra persona y de un interés genuino por ella y por sus sentimientos.

Por eso creo que la fotografía es un gran regalo.

LA FOTOGRAFÍA ES MEMORIA

Hoy día hacemos fotos prácticamente de cualquier cosa, en todo momento. Nada escapa a nuestro pequeño objetivo de bolsillo. Pero luego dejamos que esas fotos se pierdan poco a poco en el olvido de nuestras galerías, o incluso desaparezcan para siempre cuando cambiamos nuestro viejo smartphone. Tan común y cotidiano que olvidamos toda su importancia.

Pero debería importarnos, y mucho.

La fotografía es memoria. Perdura en el tiempo a través de generaciones. Supone una ventana a otro instante de nuestras vidas, quizá a un momento feliz que ya no pueda volver a repetirse por ausencias irremediables.

Permite revivir sensaciones y emociones. Personas, momentos y lugares.

Una sesión fotográfica no pasa de moda, no se guarda en un armario o un cajón una vez usada, gastada. No se termina o se rompe. Muy al contrario, aumenta su valor con el paso de los años, porque es entonces cuando cobra su verdadero sentido, cuando adquiere todo su esplendor y belleza.

Al fin y al cabo, ¿quién no se emociona ante ese tesoro que suponen las fotografías del pasado?

UNA EXPERIENCIA PARA TODOS

Estos días previos a la Navidad nos devanamos la cabeza pensando cómo acertar con nuestro regalo, preguntándonos qué tiene y qué no tiene la otra persona, si le gustará o si le sentará bien nuestra elección, si ya regalamos lo mismo el año pasado, o el anterior…

Nos volvemos locos cuando lo que realmente necesitamos ahora, lo que realmente hemos echado de menos con todas nuestras fuerzas durante este maldito año, es pasar más tiempo juntos. Tiempo de calidad, del que reconforta el alma.

Una sesión de fotos es mucho más que el álbum o el pendrive en el que guardamos nuestras imágenes. Una sesión fotográfica es una experiencia, un proceso tan disfrutable o más que el propio resultado. Y hacerlo en compañía de los nuestros lo hace aún más maravilloso: un plan para toda la familia, una tarde romántica en pareja, una reunión entre abuelos y nietos o un divertido encuentro de amigos.

UN REGALO DESDE EL CORAZÓN

Y todo ello inmortalizado, retenido para siempre en un puñado de imágenes. Para traerlo de vuelta a la memoria y al corazón cuando sea necesario.

Es el mejor momento para hacer un regalo memorable.
Regala emoción. Regala fotografía.

* Si deseas más información sobre mis tarjetas regalo, pregúntame sin compromiso:

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